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BETO CUEVAS DESCRIBE SU MIEDO ESCENICO


Fecha de la Noticia: 2008-12-26


Del rock pop, a lo festivo y a lo melancólico, a las metáforas y a las letras directas, aparece el artista con nueva producción. Cantante, compositor, músico y productor, Beto Cuevas presenta su primer disco como solista, Miedo Escénico.
El ex vocalista de la banda chilena La Ley ya estrenó su sencillo "Vuelvo", internacionalmente desde el 11 de agosto.
Los esquemas de color que le dan vida a la carátula de Miedo Escénico son tal como las canciones que integran el primer disco como solista de Beto Cuevas: contrastantes.
Del violeta al verde y del rojo al blanco, que surgen en el negro intenso de la portada del álbum del cantautor chileno, hay historias sugeridas, vividas, prestadas, acondicionadas y añoradas.

"La carátula es como una reflexión gráfica de lo que hice y lo que hay en el interior. Muchas personas se ven reflejadas en las canciones que escuchan de mí y así los dos contamos historias, las vivimos", cuenta Cuevas.

El artista, quien se dio a la tarea de componer, producir y tocar en sus nuevos temas, también se involucró en el concepto visual en su papel de diseñador gráfico. Quiso que la gente viera en la que es su carta de presentación un marcado contraste de emociones y reflexiones entre las composiciones que se tardó alrededor de tres años en tenerlas listas para darlas a conocer.

El trabajo auditivo de Beto presenta ahora creaciones como "El Cínico", "Háblame", "Un Minuto de Silencio" y "Vuelvo", siendo este ultimo el primer sencillo promocional que salió a la radio a principios de agosto.

Relatos humanos, ligeros, sencillos, fuertes, pesados, intensos o apasionados, son eso, para el cantautor que en septiembre cumple cuarenta y un años: relatos. Nada autobiográfico, aunque quizás, algunas anotaciones personales.

"La obligación de un artista es observar, y viendo, analizando, encuentras historias, relatos, ahí se quedan y así las doy". No cuenta nada de su vida personal ni de su relación de pareja ni de su familia. Eso es punto y aparte. No tiene por qué ventilarlo.

Luis Alberto Cuevas Olmedo, nació en Santiago de Chile y duró más de 15 años como vocalista líder de la banda La Ley. Con sus compañeros Mauricio Clavería y Pedro Frugone recorrió toda Latinoamérica, Estados Unidos y parte de Europa. Se sumergió en la vorágine del éxito de la banda con canciones inolvidables como "El Duelo", "Aquí", "Fuera de Mí" y "Cielo Market", entre otros.

Antes de anunciar la separación del grupo, hace más de tres años, se percató de que su vida artística y personal había caído en una zona de confort que le exigía un cambio para respirar nuevas experiencias, y se dio. "Era como un suicidio, una muerte anticipada porque la pasión terminó por convertirse en rutina." "Todo fue parte de un proceso natural. Terminé mi etapa con La Ley y necesitaba de lo mío. Fue muy saludable lo que hicimos y lo logramos de una manera muy coherente. Concluimos esa etapa con el disco Libertad y luego vino el disco de éxitos... ahí cerramos un capítulo", relata.

Aunque desde hace dos años ya era esperado Miedo Escénico, claro sin título en aquel entonces, a Beto no le urgió ni la prisa ni la necesidad de estar frente a los reflectores.

Se dio tiempo y espacio para acumular pensamientos transportados a notas de música, a versos, a ideas y apenas este año concluyó el álbum.

Dice que le influyó el sentido de desapego, la búsqueda por una vida alejada de la rutina y el extravío de metas y retos que por momentos llegaron a confundirlo. "Me olvidé de mi cotidianeidad porque estaba encapsulado en un trabajo hecho por esquemas. Me acerqué más a mi familia, a mis amigos... siento que me reintegré a una sociedad que funcionaba de una manera distinta a la que yo conocí antes de hacerme parte del grupo. De todo este proceso surgieron las canciones que ahora estoy listo para dar a conocer."

Beto trabajó como productor de Miedo Escénico y en al última etapa de la realización integró a su equipo a Aureo Baqueiro; además contó con Steve Tushar en el diseño de audio, quien fue el artista encargado de darle el redondeo completo a todo el material.

El chileno escribió todas las canciones, las orquestó y fue él mismo quien supervisó la grabación que se hizo en su propio estudio en Los Ángeles, Black Elbow. La mezcla fue elaborada en The Complex.

"Llamar al nombre así, Miedo Escénico, es, por un lado una ironía sobre el momento en que al artista la embarga un sentido de incertidumbre atroz antes de salir al escenario, que a mí me sigue manteniendo con vida, pero a reserva de lo que hay alrededor. Antes de grabar mi disco no había ningún dejo de duda o inseguridad, todo fue marcado por la ironía para decir lo contrario al miedo escénico: aquí estoy y no se muevan, que ya vengo", señala el cantautor, quien aparece en la portada al estilo de un James Bond moderno, con cara a media luz y sombrero de dandy. La canción que lleva ese título fue bautizada con este nombre porque para el músico es como una metáfora del amor y de las consecuencias de este sentimiento. "Es una reflexión sólida y contundente de a qué te lleva la práctica del amor, que te orilla a sentir que es lo mas fácil porque crees que lo resuelve todo y después, te encuentras con dejos de violencia y amenazas en una separación", recalca.

"Hablo de la sensación que produce el querer lograr un objetivo a toda cosa sin pensar en la vida alrededor, cuando muchas veces, pasas de largo el lugar donde empezaste y hasta que te das contra la pared, regresas a lo que eres y te ves de lejos, en lo que te has convertido".

Así va pasando el cantante por la descripción de sus canciones: cálidas, explosivas.

En "Un Minuto de Silencio", esa famosa frase que se refiere al duelo y al tiempo solicitado para homenajear por sesenta segundos al ser ausente, escudriñó en sus estados de ánimo, de surtido rico y variado.

Y se da la oportunidad de brincar en piso resbaloso para dejar la zona de confort y autocuestionarse y criticarse. Porque dice que lo más valioso es como alimentamos el espíritu, no necesariamente al cuerpo.

"Es tan sencillo decir que queremos y a dónde vamos. Y es necesario, ocasionalmente, hacer reflexiones sobre lo materialistas que podemos ser los seres humanos. Nos pasamos la vida pensando en adquisiciones, en ser propietarios, en almacenar poder y riqueza ¿Y dónde está lo demás? Me pregunto si vale la pena aprovechar las cosas para algo porque tenemos un tiempo con fecha de término, de caducidad, y nunca lo damos por hecho, eso es algo muy cierto. Sí creo que hay momentos en la vida que tenemos que buscar el desarraigo y encontrar lo que realmente nos llena".

Así, en cada fragmento de frases que articula sobre aquello que es lo que más le apasiona en estos momentos, su disco, el chileno denota alegría y entusiasmo. Los combina con vehemencia y brillantez. Le gusta hablar de su música, le gusta involucrarse en los asuntos que atañen a esta.

Pasea su conversación entre los demás textos con nombre y apellido en su disco. Uno es "Háblame", en el que acierta a dar, en mensajes escondidos, su percepción sobre la vida en pareja. "La palabra lo dice todo".

También encuentra "Are You Sorry?", un tema estructurado en las bases mas clásicas del rock alternativo que a él le gusta. Se la dedica a la que será su futura "ex".

"Es futura porque nada es para siempre. Es divertido hacerlo así porque nos juramos amor eterno y puedo garantizar que el amor no siempre es el mismo, se puede transformar".

Su canción "El Cínico" forma parte de degustación personal de los pensamientos obligados cuando uno de los tantos ciclos del ser humano se cumple o vuelve a iniciar.

"Me pongo en el papel de un hombre relajado y que cuestiona todo. En temporada de Navidad, de Año Nuevo, en la que me digo que hay que pasarla bien aún cuando la depresión esté a flor de piel".

Miedo Escénico le dio la oportunidad de hacer algunas analogías a Beto Cuevas sobre algunos aspectos personales de su vida cotidiana pocas veces contados, como el baile.

Por eso, en esta composición, que es para él personal y profunda, se dio la oportunidad de recurrir a las acciones de sus dos pies izquierdos cuando intenta bailar. No tiene gran habilidad para hacerlo, pero entre acciones corporales y coreográficas, le sale algo. Sí, algo así como un estilo cumbanchero, casi reggaetonero, en los más puros instintos del rockabilly que le dieron noción de lo que quería: algo muy movido.

"Nunca en mi vida he sentido que sea bueno para bailar y no lo he hecho, pero con esta, me dediqué a hacerlo... con un par de tequilas encima saqué al rockero que todos llevamos dentro, me transformé en Elvis por unos instantes. Bueno, hasta bailé cumbia... es una respuesta a lo establecido, a lo que no nos gusta y no cambiamos. Bailé y me inspiré para hacer esta canción."

Beto Cuevas afirma que está seguro, y consciente, de que las canciones, cuando las interpreta o las pone en un disco, se vuelven del dominio popular porque la gente entra en su frecuencia y las adopta, o se las roba, o las toma prestadas permanentemente, o las usa y las tira, pero al final, las posee por completo, aunque sea por instantes.

Así, consciente de esto, presenta, en versión casi acústica, más no formal, "No Me Queda Nada", una de las baladas más inspiradoras de su nuevo mosaico melódico-auditivo. - "Si crees tenerlo todo y piensas que la búsqueda ha terminado, te olvidas de lo sustancial", asevera con una naturalidad que podría asustar. Está convencido de lo que dice, y al releerlo te darás cuenta de la razón. "El trato que le damos a la naturaleza nos ha puesto en jaque porque la tecnología avanza y el ser humano cree que crece. Pero en realidad vamos en retroceso, en todos los sentidos. Ganamos algo, perdemos algo. Es la ley de la vida, si lo tenemos todo, no tendríamos una razón de seguir viviendo".

Luego le siguen las relaciones de conflicto permanente, que no necesariamente es bélico, pero que sí es románticamente peligroso. Las parejas que se matan con palabras y que se curan con besos y caricias. Aunque claro, reviven con sus propias heridas. "Algo"

"Haría falta definirnos como algo, y definir ese algo que todos tenemos y que damos, que nos engancha y nos empuja a darnos con algo. Hay algo en tu cara, en tus besos, en tus caricias, hay algo que no puedo dejar de mí... está ese reconocimiento ante ciertas personas que nos pone de cabeza... el algo inexplicable, el algo... es algo".

"Tú y Yo", describe Beto, es la relación íntima y más profunda de una pareja y "La Historia que Nunca Vamos a Contar" es un ejercicio poético con mucho antagonismo en una relación de dos.

Casi al final del disco aparece un cuento en el que desviste un par de reflexiones más y en la que retrata, fija y directamente, su percepción de lo que significa cargar lastres innecesario, razones caducadas, sentimientos sobrecargados, pensamientos pesados: "Mi Única Verdad".

"Hay tantas cruces que vamos arrastrando por miles de razones que la vida la hacemos tan pesada que deberíamos pensar en desprendernos de ellas con el simple propósito de ser más ligeros".

Beto, quien fungió como director cierto del video de "Vuelvo", cierra Miedo Escénico con "Mañana", una creación melancólica en la que se abre a la posibilidad e aceptar que extrañar no es signo de debilidad sino de humanismo. De que se puede perdonar, de que se puede seguir amando, de que puede haber más relaciones sin temor a volver a empezar, a volver a fracasar, a volver a levantarse.

Así es su Miedo Escénico, el cual está dispuesto a compartir y a aminorar contigo...



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